Samsung Galaxy Note 8: esta es la forma más brillante de resucitar
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Samsung Galaxy Note 8: esta es la forma más brillante de resucitar

Samsung Galaxy Note 8

Samsung Galaxy Note 8: esta es la forma más brillante de resucitar

Pantalla, S-Pen y cámara dual. Esos son los argumentos de un teléfono que aspira a contener la euforia desatada por el iPhone X y, en menor medida, por el iPhone 8 Plus

Hace casi un año, Samsung llamaba a revisión a todos y cada uno de los Note 7 del planeta. A todos. Por segunda y última vez. Estocada mortal. O harakiri, que dirían sus vecinos japoneses. El sacrificio de uno de los teléfonos más esperados del año era la única salida para sofocar el incendio desatado por la combustión de sus baterías. Mientras lo empaquetaba para devolverlo, me pregunté si volveríamos a ver un teléfono bajo esta denominación. Para cualquier marca, hubiese sido un misil directo a su línea de flotación y las consecuencias, imprevisibles. Pero ellos querían hacer justo lo contrario: resucitarla.

Michael Mcloughlin

Siendo realistas, muy bien lo tenían que hacer para lograr reconciliarse con los más escépticos. Llevamos un curso viéndoles pedir perdón. Cada poco tiempo y en múltiples formatos. Vídeos, comunicados, anuncios… Y después de 15 días metiéndole mano… Samsung, puedo decir que la mejor disculpa que os habéis marcado es la del Note 8, un candidato claro a móvil del año.

Lo excepcional del terminal se refleja en su precio, también, digamos, excepcional: 1.010,33 euros. El primer modelo en atreverse a rebasar esa barrera psicológica. Días después lo hizo Apple con el iPhone X, apuntándose una plusmarca de dudoso mérito con un precio de salida de más de 1.150 euros. ¿El Note 8 vale 1.000 euros? Es una pregunta que me llevo haciendo varios días y es lo que voy a intentar descifrar en esta experiencia.

‘Dinamita pura’, ‘un teléfono incendiario’, ‘esto es la bomba’… Expresiones que me propuse no utilizar en esta prueba, por eso de no hacer leña del Note caído. Y me ha sido difícil, porque realmente es un terminal que desde el principio me parecía una auténtica bestia. Dos semanas después, me lo sigue pareciendo.

6,3 pulgadas… ¿ingobernable con una mano?

La pantalla infinita del Note 8 sigue la fórmula de sus predecesores. (Brenda Valverde)
La pantalla infinita del Note 8 sigue la fórmula de sus predecesores. (Brenda Valverde)

El primer gran reto era el diseño. No hay que olvidar que el Note 8 corría el riesgo de quedarse sin identidad, pareciéndose demasiado al Galaxy S8 +, la versión vitaminada del S8. ‘A priori’, podía parecer que cámara y S-Pen eran lo único diferencial. Nada de eso. Este terminal tiene carácter propio gracias a unas líneas más rectangulares. Pero todo ello dentro de una lógica coherencia entre las diferentes familias de una misma marca.

Es cierto que la frontal, debido a la ‘pantalla infinita’, tiene un parecido inevitable con sus hermanos menores. Si no eres de quienes les gustan los teléfonos grandes, el Note 8 no es para ti. Con 6,3 pulgadas de tamaño, muchos pensarán que es un dispositivo ‘ingobernable’ con una sola mano.

Aunque su tamaño hace presuponer que es imposible usarlo con una mano, nada más lejos de la realidad

Aunque hay muchísimas ocasiones en que te pide a gritos agarrarlo con la derecha e izquierda, lo cierto es que el formato escogido (18,5:9 ) y el peso (apenas 195 gramos) facilitan cosas como contestar rápidamente a un wasap o ir echando un ojo a Instagram regalando ‘likes’ a diestro y siniestro mientras me agarro a la barra del bus. Eso sí, para tocar la parte superior, o estiras el dedo de manera superlativa o echas otra mano al Note 8.

Los bordes existen. Son mínimos, sí, pero están ahí. La pantalla curva hace que queden especialmente disimulados. Lo cierto es que personalmente me parece lógico que Samsung haya eliminado los modelos ‘planos’ de su catálogo prémium y haya impuesto este canon en el diseño de sus mejores teléfonos, ya que queda precioso.

Esa combinación (ausencia de marcos y pantalla curva) es la que permite ofrecer 0,6 pulgadas extra de pantalla en un cuerpo que apenas es 3,8 milímetros más largo que el iPhone 7 Plus (que cuenta con una pantalla de 5,7 pulgadas). Esa es una de las razones de que no se me haya hecho incómodo en ningún momento manejarme con este terminal.

IP68, resistencia al agua y al polvo, para el Note 8. (B. Valverde)
IP68, resistencia al agua y al polvo, para el Note 8. (B. Valverde)

En nuestro caso, la unidad que hemos sometido a examen era de color negro. La verdad es que el diseño de cristal templado Gorilla Glass 5que iniciaron con el S6 luce francamente bonito. Si hay que ponerle un pero, son las huellas. Esa enorme trasera —solo interrumpida por la cámara dual y el sensor para la huella dactilar— es un imán para las marcas que me ha obligado en varias ocasiones a pasarle el trapito de las gafas o a frotar mi camiseta. La fórmula se completa con IP68, esto quiere decir resistencia al agua y al polvo. Cada vez que lo he sumergido por la parte inferior, la del puerto USB tipo C (junto al ‘jack’ para auriculares), me salta un aviso de humedad y de que espere antes de conectarlo a la corriente.

La mejor pantalla del mercado

Cuesta encontrarle debilidades al panel Super AMOLED Quad HD (resolución máxima de 2960×1440 píxeles) del Note 8. Samsung ya había hecho un despliegue de poder en el S8 y ahora lo repite en este modelo. Por hablar de cifras, 6,3 pulgadas de diagonal, densidad de pantalla de 522 píxeles por pulgada y un brillo de 1.200 nits.

¿Esto qué significa? Pues que probablemente estamos ante la mejor pantalla que podemos encontrar en un móvil a día de hoy. Y mi experiencia con ella así ha sido. No sufre con los brillos en exteriores y es especialmente brillante.

La trasera del Note 8 es un imán para las huellas. (B. Valverde)
La trasera del Note 8 es un imán para las huellas. (B. Valverde)

Una de las mayores críticas que recibía Samsung en el pasado es que sus pantallas, a veces, no eran lo suficientemente fieles con la reproducción de colores. Han volteado esta situación ofreciendo la posibilidad de calibrar al gusto de cada usuario, permitiendo una amplia horquilla de configuraciones, desde la más realista hasta la más estridente. Más de lo mismo con la resolución, ya que ofrecen tres configuraciones ya dispuestas, en las que podremos elegir la resolución con la que queremos que funcione el terminal.

Obviamente, disponer de un panel así y no tener modo multipantalla sería lo más parecido a pegarse un tiro en el pie. Samsung ya lo había trabajado con el S8 + y ahora lo ha mejorado. ¿Cómo? Permitiendo emparejar en el menú lateral aplicaciones de dos en dos para que se abran al mismo tiempo. Esto puede ser muy útil para utilizar Google Maps y Spotify al mismo tiempo cuando se conduce. A mí, personalmente, me ha resultado interesante para poner en marcha muy rápidamente el navegador de internet y YouTube o Facebook y Twitter.

S-Pen: sí, por fin lo he usado

No tengo buena letra. Lo intento, pero es horrible. Digna de médicos. Por eso, siempre que probé un Note, hacer uso del S-Pen no me entusiasmaba porque lo poco que escribía quedaba aún peor. Sin embargo, he notado una mejora notable en esta ocasión. Este lápiz —que no necesita cargarse, es resistente al agua y cuenta con un grosor de 0,7 mm— cuenta ahora con 1.046 niveles de presión. Y el trazo es excepcional. Tal ha sido que he recurrido a la función de tomar notas con la pantalla apagada en varias ocasiones.

El S-Pen sigue mejorando a pasos agigantados. (B. Valverde)
El S-Pen sigue mejorando a pasos agigantados. (B. Valverde)

Sin embargo, hay una función que me ha enamorado de este accesorio: colorear. Han puesto en juego ‘PenUp’, una ‘app’ que ofrece plantillas para pintar con diferentes accesorios. ¿Os suenan esos libretos de mandalas que tanto se han puesto de moda para relajarse mientras uno los pintarrajea? Pues la verdad es que he dedicado un buen tiempo y me ha resultado francamente entretenido.

La carta de servicios de S-Pen (uno de sus elementos diferenciales) se completan con ‘Smart Select’ (que permite seleccionar el texto y las imágenes de una captura de pantalla), ‘Escritura de pantalla’, ‘Traducir’ o ‘Ampliar’, entre otras. Mención aparte merece también ‘Live Message‘, que permite escribir y dibujar mensajes animados y compartirlos fácilmente con formato GIF por WhatsApp o Telegram. Un puntazo para dejar fuera de juego a tus contactos en los grupos.

Rendimiento: ante ustedes, una bestia

El Note 8 es una bestia. Cuenta con un procesador Exynos 8895 y 6GB de RAM (dos más que el S8), lo que le convierte, sobre el papel, en una de las configuraciones más interesantes de todo el mercado. Habrá que esperar a ver como actúa el nuevo chip A11 Bionic que Apple ha puesto en marcha (según los ‘benchmarks’, no hay nada igual), pero el rendimiento del Note 8 es excepcional. Habrá que esperar también el Kirin 970 del Mate 10 de Huawei o a ver el rendimiento del Snapdragon 8835, presente en el V30 de LG o el Xperia XZ1.

La experiencia diaria hace olvidar aquellos tiempos del S5 y el S4 en los que comprarte un Samsung suponía tarde o temprano un ‘lag’ importante. Este modelo va fluidísimo. En todo. En el tiempo que llevo con él, no me he encontrado con ningún contratiempo en este sentido.

Vista de la frontal del Note 8. (B. Valverde)
Vista de la frontal del Note 8. (B. Valverde)

Nuevamente, el Note 8 recoge el buen hacer de los últimos tiempos con ‘Touchwiz’. Se vieron importantes mejoras en el S7, que tuvieron continuidad en el S8 y el S8 Plus y que ahora volvemos a ver. Una interfaz e iconos mucho más minimalistas con un diseño a la altura del cuerpo del terminal. Por el momento llega con Android Nougat 7.1.1 (de la misma que hizo el S8 y el S8 +).

Aquí, por el momento, no hay versiones variadas dependiendo del almacenamiento. Solo 64 GB. Insuficiente para muchos usuarios como yo. Sin embargo, tenemos la posibilidad de tirar de tarjetas microSD hasta 512 GB (la compatibilidad sobre el papel es de hasta 2TB, pero ya en IFA Sandisk lanzó un modelo de esta capacidad, lo más alto que hay en el mercado).

Cámara: bienvenido al mundo dual Samsung

La cámara de Samsung por fin es dual. Muchos dieron por descontado que ocurriría en el S8, pero no fue así. En este caso, nos encontramos con un doble sensor que en ambos casos cuenta con 12 megapíxeles. La primera lente es un angular de 26 milímetros y una relación focal de f/1.7, y la otra un teleobjetivo de 52 milímetros de relación focal de f/2.4.

Uno de los mayores avances es que ambos sensores cuentan con estabilizador de imagen, lo que ayuda y mucho a la hora de tomar imágenes en condiciones de poca luz o a la hora de grabar vídeo (4k a 30 fps, aunque actualizará dentro de poco a 60 fps).

La cámara de Samsung se ha comportado ciertamente bien en todos los casos. No llegaba el primero a esto de las cámaras dobles, pero ha traído varios ases bajo la manga. Ha sorprendido con el enfoque dinámico, que permite ‘ajustar’ el desenfoque en el modo retrato en vivo antes de sacar la foto y también después. Lo mismo que ocurre con la captura dual, que nos permitirá optar por un plano más cerrado o más abierto después de sacar la foto. Esto es gracias al ‘zoom’ óptico de dos aumentos que permite su doble cámara. Vuelve a incluir el completo modo PRO que hemos visto en sus anteriores teléfonos y otras opciones como grabación a cámara lenta, cámara rápida o modo ‘Comida’ (entre otros).

A continuación os dejamos algunos ejemplos para que podáis ver cómo se comporta el Note 8 en distintas situaciones.

Foto con enfoque dinámico (fondo distorsionado al máximo y al mínimo):

Foto con la captura dual del Note 8 (un disparo, dos encuadres):

Fotos nocturnas con el Note 8:

Uso del ‘zoom’ óptico de dos aumentos del Note 8:

Comparativa con el iPhone 7 Plus

Aunque ya volveremos a comparar los resultados cuando tengamos entre manos el iPhone 8 Plus, hemos querido poner a competir el último Note con un teléfono de la manzana. Lo hemos enfrentado con el iPhone 7 Plus en tres situaciones diferentes: un contraluz, para poner a prueba el HDR; una foto nocturna, y el desempeño del modo ‘retrato’.

Lo que hemos podido comprobar es que, gracias al HDR, la cámara del Note 8 capta los colores más vivos tanto de noche como en situaciones complicadas como una fuerte luz de frente. Sin embargo, el móvil de Apple capta más nítidamente los detalles.

En el caso del ‘modo retato‘, ambos ofrecen grandes resultados, pero ‘sufren’ a su manera cuando se encuentran con un fondo complicado, como podéis comprobar en los ejemplos. El de Samsung nos deja una zona amplia sin distorsionar al no poder identificar correctamente la diferencia entre el pelo y la reja, mientras que el del iPhone 7 Plus hace una distorsión gruesa.

Biometría: pros y contras

El escaner de iris falla a veces para los usuarios con gafas y con poca luz. (B. Valverde)

El escaner de iris falla a veces para los usuarios con gafas y con poca luz. (B. Valverde)

Como ya vimos en el Note 7, Samsung apuesta decididamente por el escáner de iris. Apuesta que repitió en el S8 y que de nuevo hace en el Note 8. La verdad es que es muy fácil de configurar. Y responde muy bien en condiciones normales. Sin embargo, con poca luz o con gafas (mi caso), hay veces en que falla y te obliga a meter el PIN.

Personalmente, simplemente por no tener que hacer el gesto de levantar el teléfono para ponerlo a la altura de los ojos y por rapidez, me gusta más el desbloqueo por huella. A diferencia del iPhone X, en Samsung han decidido seguir ofreciendo esta opción. Eso sí, la ubicación no es la más idónea: en la parte trasera a la altura de las cámaras y el ‘flash’, lo que hace que estos elementos se lleven algún ‘dedazo’ extra. Si ocurre esto y vas a sacar una foto el sistema te recomienda que limpies la lente para tener mejores tomas.

Autonomía: venciendo las dudas iniciales

Era un tema que iba a reclamar la atención después de lo ocurrido con el Note 7. La batería ha sido limitada a 3.300 mAh, 200 mAh menos que en el S8 y que en el Note 7. Esto en la práctica no se nota. Personalmente, soy un usuario bastante intenso y he conseguido mantener el teléfono sin pasar por el enchufe casi todos los días que ha estado conmigo, desde que he salido de casa, a primera hora, hasta la vuelta, por la noche.

La batería fácilmente da para 15 horas. Además, si te ahorras el ‘Always On Display’, puedes ganar hasta 80 minutos más

No he sufrido ningún día pensando que me quedaba sin batería. Y eso que salgo de casa a primera hora y vuelvo bastante tarde. Solo un día me vi en la tesitura de quedarme colgado. El resto, sin problemas, incluso, en jornadas de 16 horas, en las que no he parado de utilizar el móvil.

Aún así, si ves que vas a ir justo tienes el modo de ahorro (limita funciones pero rinde bastante bien) o tomar medidas ‘preventivas’ como desactivar el ‘Always on display’ o bajar la resolución al principio del día para ganar un poco de tiempo de autonomía.

Por supuesto, el Note 8 tiene carga rápida. La tecnología Adaptative Fast Charging ofrece una carga para una jornada completa en tan solo 80-90 minutos. En el caso de que queramos cargarlo inalámbricamente, el tiempo aumenta considerablemente hasta 2 horas largas.

¿Es el Galaxy Note 8 un teléfono para mí?

Detalle del Note 8, junto con el lápiz. (B. Valverde)
Detalle del Note 8, junto con el lápiz. (B. Valverde)

Probablemente te hagas esta pregunta. Si no estás dispuesto a pagar 1.000 euros (aunque sea a plazos con tu operador) por un móvil, este terminal no es para ti. Si no te gustan los teléfonos grandes, tampoco. Si superas estos dos condicionantes, el Note 8 es una de las mejores opciones que te puedes encontrar en el universo Android en 2017. Su pantalla, la cámara dual y el S-Pen son argumentos más que válidos para justificar la diferencia de precio con el S8 Plus. También hay que sumarle que si eres un usuario que no hace un uso intensivo del ordenador en casa como para necesitar un equipo aparte, con el DeX, pantalla y un teclado puedes hacer uso de este teléfono como si fuera un equipo de sobremesa.

¿Cuál es el rival real del Note 8? Esa es la otra gran pregunta. Por un lado, su propio hermano menor, el Galaxy S8 +, del que le separan 100 euros en el precio de partida y solo 0,1 pulgadas en el tamaño de pantalla. Por otro, habrá que ver cómo reacciona ante los nuevos iPhone. En lo que se refiere al precio, se encuentra a caballo entre el iPhone 8 Plus (919 euros) y el iPhone X (1159 euros). Y ese extraño limbo puede ser una mala noticia.

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